¿Se imaginan que el Bulli a partir del 2014 se convierte en un chiriguito de playa? ¿O un lugar de bocadillos y tapas? ¿O de pescado? Lo que será sin duda es revolucionario. ¿Por qué? Pues porque creo que es lo que llevan haciendo todos estos años de éxitos, esfuerzos y renuncias personales.
En una entrevista leída en El Periódico habla del ánimo que ha supuesto para él que sus colegas le ofrecieran su apoyo y quisieran su continuidad. Entonces, ¿no estábamos en que era un "divo"? Sí, ya sé, puede que todo este tinglado lo haya montado de cara a la galería, para vender más videos, más libros, más marca El Bulli, pero aún así, ¿no le habría sido más sencillo continuar, decir que sólo abrirá dos meses al año, sólo treinta comensales, mil euros el cubierto y el taxi por cuenta de la casa?
El momento que creo se avecina es el de quienes quieren ocupar "jefatura", el de quienes quieren ser influyentes y el de los que ven que este anuncio les retira de detras del parapeto que siempre fue Ferran Adrià. Estar "cómodo" detrás de quien es el paradigma de la vanguardia culinaria, sin recibir mandobles ni críticas punzantes, es más cómodo que estar en primera linea. Ahora el target de los francotiradores se divide y los esfuerzos de éstos han de ser mayores para conseguir el mismo éxito. Se acabó también, para algunos, el argumento "que inventen ellos".
Tengo la esperanza que los años que van desde ahora hasta 2014 sean emocionantes. Trayectorias que alcanzarán la mayoría de edad, otras que variarán y muchas que abrirán caminos quizá existentes y abandonados. Quizá volvamos a mirar alrededor y encontremos que lo teníamos abandonado y también, por el contrario, miraremos con cara inocente la bola del mundo y pensaremos que tras nuestras fronteras sigue habiendo lugares y sabores por explorar que se sentirían a gusto en nuestras cazuelas.
Saber estar, encontrar cada cual su sitio y no olvidar que quien se va dos años a encerrar no lo hará en vano, es lo que tocaba. Lo que salga de ese "exilio voluntario" nadie lo sabrá hasta las postrimerías del 2013. ¡Qué buenos años nos esperan!